Los Pibes de Cromañon
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Crónica: Pensar Cromañón en el Bauen

Jueves 25 de diciembre de 2008, por MyJxNP

Crónica de la presentación del libro Pensar Cromañón en Buenos Aires el 22 de diciembre de 2008. Por el periodista Fernando Borroni.

“El desafío por delante es aún mas fuerte. El desafío es llevarlo a la acción”

El lunes 22 de diciembre de 2008, el Hotel Bauen fue sede de la presentación del libro “Pensar Cromañon -Debates a la orilla de la muerte joven: rock, política y derechos humanos”.

Un instrumento de lucha, un bastón donde apoyarse en este camino de justicia, un puñado de charlas y debates, una herramienta para reflexionar acerca de qué pasó esa noche del 30 de diciembre del 2004, quiénes fueron los responsables por acción u omisión, cómo y porqué ocurrió la masacre de Cromañón. Un texto escrito colectivamente, que busca darle forma a la vida en medio de un sistema que propone muerte todos los días.

Por Fernando Borroni

La cita era a las seis. Si las horas de la Ciudad de Buenos Aires fueran las que la rotación del sol prefiere, la tarde estaría cayendo. Pero no. Las agujas de los tiempos de “crisis energéticas” hicieron que aún el sol brille intensamente en toda la urbe.

El lugar elegido, uno de los espacios recuperados por excelencia: el Bauen. En la puerta un joven indica: “Para la presentación del libro, es en el 2º piso, por el ascensor”. Allí todo estaba preparado para echar a rodar la presentación del libro. Una mesa que serviría de “escenario” a los autores del libro y decenas de sillas frente a ella, que pronto serían ocupadas en su totalidad por los invitados. Pero no era todo. En un rincón del salón las manos y el alma de los sobrevivientes, de todos, de los que lograron escapar de aquel infierno y de sus amigos y familiares, exponían sus pinturas doloridas, sus dibujos embroncados, en la muestra plástica “La memoria despierta”. Los primeros en llegar giraban silenciosos alrededor de ellas, desnudando ese arte que es también denuncia. Mientras se probaba el sonido, el lugar se iba colmando, los libros que se ofrecían a la entrada pasaban de mano en mano, de la misma manera que esas manos palmeaban las espaldas de los recién llegados. No se podía empezar de otra manera que no fuera con la voz ronca y comprometida de Marcelo Santillán, sobreviviente de Cromañón, declamando entre cuerdas: “Basta ya, que el fuego aún no se apagó”, algo más que una canción, quizás una “bandera”.

Cuando aún resonaba el eco de los aplausos, Diego Rozengardt -hermano de Julián Rozengardt, muerto en el boliche de once- impulsor del proyecto “Pensar Cromañón”, tomó el micrófono para dar una cálida bienvenida a los presentes y dar paso al resto de los oradores, afirmando: “La lógica que provocó Cromañón sigue presente, sigue latente…por eso Pensar Cromañón es una tarea pendiente, una semilla que plante reflexión activa en la sociedad”.

El panel lo integraban los distintos autores del libro, entre ellos, la historiadora y sobreviviente de Cromañon Luciana Fiorda, el actor y legislador (M.C.) porteño Héctor Bidonde, Alfredo Grande, miembro de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, el psicólogo Jorge Garaventa, la socióloga Maristella Svampa, Laura Ginsberg, presidenta de la Asociación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA y los periodistas Pablo Plotkin, Esteban Schmidt y Gustavo Carabajal. Unos tras otro fueron tomando la palabra.

Luciana Fiorda, desde su lugar de sobreviviente, explicó lo difícil del comienzo de la lucha, y advirtió además, sobre la urgencia de transformar lo reflexionado y lo debatido que se plasma en el libro, en hechos concretos y cotidianos. “Pensar Cromañón fue el desafío de escuchar otras voces y está materializado en este libro”, aseguró. No tardó mucho en llegar el análisis político de boca de Jorge Garaventa, quien sostuvo: “El progresismo respondió con cobardía, con impunidad y de la cobardía no se vuelve, de la desidia no se vuelve, de la impunidad no se vuelve” en relación a la actitud del ex Jefe de Gobierno Aníbal Ibarra. Más tarde Héctor Bidonde, quien fuera integrante de la legislatura y votara por la destitución de Ibarra, denunció: “Después de Cromañón no cambió nada. Buenos Aires sigue siendo una ciudad anómala e ilegal”.

Fue Laura Ginsberg quien sintetizó el camino recorrido para darle fondo y forma a este texto: “Pensar Cromañón significó definir un rumbo en medio de los más profundos dolores, en medio de las dificultades (…) pero el movimiento pudo mucho más. El movimiento Cromañón, en este camino, se cargó al Jefe de Gobierno y eso es histórico”.

En el silencio que ceñía el ambiente, las voces firmes y convencidas de los oradores traían a cada instante a los 194 jóvenes que ya son el cuerpo mismo de este nuevo “Nunca Más”. Alfredo Grande resumió el sentimiento que nos acompaña desde ese 30 de diciembre del 2004: “Quiero decirles lo que nos pasa a muchos, yo no estuve ahí, pero estoy y seguiré estando (…) Debemos defender todo, porque el que no defiende todo, no defiende nada”. Por su parte, Pablo Plotkin agradeció el haber sido convocado al proyecto y destacó la importancia de la vocación constructiva de éste, en medio de tanto dolor. Y Esteban Schmidt declaró que para él ser parte del libro era un gran orgullo profesional y personal. Su colega Gustavo Carabajal, en su relato, volvió a la noche de la masacre, y afirmó: “Yo no soy el mismo después de Cromañón. No se puede ser el mismo…”. Antes, Maristella Svampa había descripto las dificultades para hablar sobre Cromañón que aún existen en muchos ámbitos.

El cierre ubicó nuevamente a Diego Rozengardt frente al micrófono. Su cuerpo se encorvó levemente sobre si mismo, su voz comenzó a quebrarse cuando de su boca brotaba un poema de Mario Benedetti:

Aquí estamos
consternados
rabiosos
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles

aquí estamos
consternados
rabiosos
claro que con el tiempo la plomiza
consternación
se nos irá pasando
la rabia quedará
se hará más limpia

Cada palabra que pronunciaba parecía sostenida tan soló por el equilibrio entre el amor por los que no están y deberían estar y el coraje que empuja empecinado, la bronca por tanta muerte demencial e injusta. Fue en ese instante en que de pronto todos parecíamos uno, todos éramos él, todos éramos esas palabras, todos estábamos en esas páginas de ese libro que acunaba en sus manos. Tímidamente, desde los rincones del salón, otras voces ahogadas en lágrimas, balbuceaban: “vamos Diego”, que daba igual a decir: “Vamos pibes, hablen ustedes” Y hablaron. Hablaron.

Pensar Cromañon nació porque urge pensar y re-pensar por qué pasó lo que nos pasó, para mantener viva la memoria y para que Nunca Más vuelva a ocurrir. “Pensar Cromañon” es para todos los que aún tenemos vida, y por todos aquellos a los que la desidia, la corrupción y la impunidad se las arrancó de raíz.

Afuera el sol seguía abriendo sus brazos y la ciudad estaba como entonces, pero para quienes cruzábamos la puerta de salida, ya nada era igual. Nos llevábamos palabras, reflexiones, ejemplos, angustias, dolores y esperanzas, convencidos de que las palabras dichas por Luciana Fiorda se harían carne en nosotros: “El desafío por delante es aún más fuerte. El desafío es llevarlo a la acción”.

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